¡LEVANTÉMONOS Y EDIFIQUEMOS!
Nehemías 2:18
por Elisa Pacheco
Mantengámonos firmes, sin mirar las circunstancias, ni las personas involucradas en las tormentas emocionales de la vida. Mantengámonos firmes, sin fluctuar, en nuestra fe, porque fiel es el que prometió calmar las tormentas de nuestra vida. (Hebreos 10:23)
¡Las guerras solo se ganan en el campo de batalla! Debemos permanecer firmes y no abandonar hasta que acabe la batalla. Cuando hay crisis, no hay que fijarse en las circunstancias ni en las personas involucradas sino mantenernos inconmovibles, unidos a la vid (Juan 15:5), buscando el rostro de Dios; sin dudar porque Dios es fiel para cumplir sus propósitos. No puede haber ganadores sin ir a la guerra y no puede haber paz si no hay vencedores. Para esta guerra debemos seguir las estrategias de Dios, que están escondidas en la palabra y discernirlas espiritualmente. (1 Corintios 2:4)
UN NUEVO NIVEL
Cuando después de haber caído nos sometemos a Dios y libramos la gran batalla en el mundo espiritual, y en nuestras emociones y sentimientos, Dios nos lleva a un nuevo nivel. Lo explicaré de una manera gráfica y más contundente:
| HOMBRE CREADO POR DIOS | → | PUESTO EN EL EDÉN |
| HOMBRE CAÍDO POR EL PECADO | → | EXPULSADO DEL EDÉN (CRISIS) |
| HOMBRE REDIMIDO POR LA MUERTE DE CRISTO | → | VA A LA DERECHA DEL TRONO DEL PADRE |
La redención del hombre por la muerte de Cristo lo lleva a un nivel superior al que tenía antes de la caída. Dios, redime y salva, y no nos deja donde estábamos, sino que libra la batalla por nosotros y nos lleva a un nivel superior de confianza y firmeza; nos activa la fe, pero nos edifica.
Después de la caída hay desolación y muerte, cansancio, agotamiento y un gran vacio. Es, en ese vacío del corazón del hombre, donde Dios hace que nos levantemos y edifiquemos a través del vacío mismo. Allí se manifiesta el amor restaurador del Padre, y nuestro vacío se llena de Su amor incondicional. Él mandó a Su Hijo a redimirnos, Jesus libró la batalla en la cruz y ganó por nosotros, avergonzando al enemigo de todos, Satanás.
UN EJEMPLO DE OBEDIENCIA
Debemos ser obedientes. Tenemos que cumplir nuestra parte: ¡LEVANTÉMONOS Y EDIFIQUEMOS! Así que, ¡LEVANTÉMONOS Y EDIFIQUEMOS! con la misma convicción de Nehemías, quien inspiró al pueblo, guiado por Dios, para reedificar los muros de Jerusalén. Él respondió al llamado y al toque de Dios y tan pronto se LEVANTÓ, se manifestó en él la fuerza para realizar la obra, la transmitió al resto del pueblo, y sus corazones fueron inspirados y reafirmados. Fue cuando todos dijeron: ¡EDIFIQUEMOS!
Este modelo nos compromete a hacer efectivo en nosotros el llamado de Cristo Jesús en nuestras vidas. Aceptemos el compromiso, y cuando la decisión esté tomada, se manifestará el toque de Dios.
EL MAYOR EJEMPLO DE OBEDIENCIA
Jesús fue obediente hasta la muerte. El Señor de Señores, Jesús, dice: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.” (Juan 2:19). La historia de la humanidad cambió porque el cuerpo de Jesucristo desangrado, muerto, sin vida, destrozado, se reedificó al tercer día. La resurrección transformó el curso de la historia. La iglesia de Cristo se LEVANTA y se EDIFICA sobre el fundamento de CRISTO RESUCITADO, ahora sentado a la derecha de Dios Padre.
Qué gran modelo de edificación, ésta es la mayor gloria del cristianismo y lo será por siempre. Qué gran diferencia es tomar la decisión de aceptar y realizar nuestra propia edificación cuando hemos sido tocados por Dios. Al igual que Nehemías, Pablo recibió una nueva revelación, un toque de Dios, que le permitió levantar y edificar en lugar de matar y destruir. El toque de Dios trae un bálsamo de sanidad, que libera el pasado y nos LEVANTA para que EDIFIQUEMOS una nueva vida.
El trabajo es duro, pero escuchar la palabra de Dios cuando Él nos habla de restauración y nos atrae hacia Él, hace que todas las ruinas sean echadas fuera para reiniciar un nuevo plan, fundamentado en Cristo Jesús.
Es un proceso de restauración Bíblico y Cristo-céntrico, que además es Evangelizador. Tiene su fundamento en la Palabra de Dios y una parte práctica que cada uno desarrolla en forma de diario a lo largo de siete semanas. Está basado en el modelo de vida de Jesús y el poder salvador de la resurrección, el cual va a ser revelado por el Espíritu Santo. Es necesario que el Espíritu nos enseñe y nos recuerde todo lo que Jesús nos ha dicho.