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7 Semanas
en pos de la gloria

7 Semanas en pos de la gloriaEs un proceso de restauración Bíblico y Cristo-céntrico, que además es Evangelizador. Tiene su fundamento en la Palabra de Dios y una parte práctica que cada uno desarrolla en forma de diario a lo largo de siete semanas. Está basado en el modelo de vida de Jesús y el poder salvador de la resurrección, el cual va a ser revelado por el Espíritu Santo. Es necesario que el Espíritu nos enseñe y nos recuerde todo lo que Jesús nos ha dicho.

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EL POTENCIAL DE SU MUERTE Y RESURRECCIÓN POR LA FE

Por Elisa Pacheco

La posición que adopte en referencia a este tema estará influenciada por su forma de ver el pecado, la teología propia y la salvación personal. Todos participamos de circunstancias y tiempos difíciles en el diario vivir. Esos momentos, tal vez muy dolorosos, son el resultado del quebrantamiento que el Padre diseña para su crecimiento, y es cuando más participa de los mismos padecimientos de Cristo Jesús.

Esto se debe aque Dios necesita enseñarle que el Reino de Dios en su vidas no se establece por la fuerza, o porque sólo “el yo” lo quiera, sino por el poder de Su amor, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna….. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehusa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”. (Juan 3:14-15, 16,36).

Dios sabe cuál es el blanco que gobierna su vida. Él conoce a profundidad con qué debilidades maneja su rutina afectiva. Así identifica el impedimento más fuerte y nocivo en su relación con Él. Cuando Dios le arranca algo en lo que usted confía o ama, se siente devastado, desestabilizado y sin fuerzas. Esa área que fortalecía su debilidad se convierte en un blanco para Dios pues Él tiene que arrancar ese amor equivocado que le daba seguridad.

Por amor usted dejará el orgullo, el egoísmo y la autosuficiencia. El modelo de Jesús es que por amor se dio a sí mismo por usted y dejó testimonio de este hecho en su obra redentora: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”. (Juan 5:24) “Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero….de cierto, de cierto os digo: El que cree en mí tiene vida eterna” (Juan 6:40:47).

En el proceso de restauración hacia el amor de Dios, usted entrará en el punto dónde se preguntará:

  • ¿Cómo hago para que pueda morir a mí mismo? Ya que yo soy el primer impedimento, y voy contra mi mismo.
  • ¿Vivo en fe desde el Espíritu, o vivo desde mi mente?
  • ¿Cómo voy a vivir diferente, en paz conmigo mismo y con los demás?
  • ¿Le creo a Dios o no le creo a Dios? ¿Cómo voy a soltar mi propio hacer por el de Dios en mi vida?

Esto es lo que significa morir a “el yo”. Para morir se require que usted ponga su alma, su corazón y sus emociones bajo el control del Espíritu Santo. Es decir, rendir el corazón y la voluntad que se rebela en contra del conocimiento de Dios; y es en este punto dondo recibirá el poder que viene sólo del espíritu si su corazón está sujeto al Espíritu. Aquí es donde necesita creer que todos los cambios radicales y potenciales de la restauración a la nueva relación con Dios, se pueden hacer realidad en su vida; y es en estos momentos donde la fe requiere que funcionemos creyendo primero, en lugar de ver o sentir.
Posiblemente usted sienta “si primero no lo veo, pues no lo creo”, y no cree porque se trata de usted mismo. Tener fe en usted o en alguien requiere creer sin cuestionamientos sin pedir pruebas, pero aquí se trata de creer en el testimonio de Jesús y recibir la guía del Espíritu Santo. “… y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5).

Si vive bajo el control de su alma, las emociones la voluntad y la mente lo gobiernan. Y es cuando permite que los mensajes de su mente lo incomoden y controlen sus decisiones. Esto es vivir según los deseos de su corazón engañoso que lo separa de Dios y dice: “No soy feliz porque las circunstancias actuales de mi vida no son lo que esperaba y no estoy en el lugar que me gustaría estar; estoy frustrado”.

¡No se niegue a creer lo que Dios le dice sólo porque se inquieta cuando sus promesas se tardan o simplemente no lo siente!

La fe es ver todo lo que todavía no ha sido manifestado en lo natural. La fe parte de todo lo que existe, pero que aún no es visible. Desde antes de morir Jesús había hecho una promesa, la más dificil de creer, “que resucitaría”. Los que estaban con él, no le creyerón. ¿Cree que esto es verdad? Pues esto tambien va a suceder con usted. Esa promesa es para usted, si la cree ¡participará de la muerte y la resurrección de Jesucristo! La muerte de Jesús en la cruz lo liberó a usted de la muerte eterna, para que disfrute de una relación correcta con Dios. Esto es posible sólo por el acto de redención programado por Dios en Cristo Jesús. Dios, el Unico Juez justo, pronuncia bajo su justicia el veredicto “de no culpable” para quienes reciban una nueva vida en Cristo.

Dios es celoso de su afecto, su amor, sus deseos y su tiempo. Él quiere ser la prioridad en usted;  el número uno. Por lo tanto, si se aferra intensamente a algo que considera más valioso que Dios, ese deseo se convertirá en blanco para Dios, y será en esa debilidad justamente donde lo quebrantará para liberarlo de todo lo que lo separe de Su amor y el fluir de Su Espíritu.